Cuando alguien me dice que “se va a preparar en inglés”, siempre necesito hacer una aclaración fundamental: no todas las instituciones de idiomas persiguen los mismos objetivos.
Un centro, un instituto, una academia o una escuela responden a lógicas formativas distintas.
El problema es que, cuando el propósito es una Ruta Migratoria, muchos siguen eligiendo desde el precio o la disponibilidad horaria, y no desde la estrategia.
Si tu meta es Canadá o Estados Unidos bajo tratados como el CCFTA o el H-1B1, necesitas una instancia concebida como un pilar estratégico, no como un curso más.
Una preparación lingüística seria no solo enseña el idioma.
Te entrena para el desempeño académico, laboral y migratorio real:
entrevistas, redacción profesional, comprensión de contextos regulatorios, interacción intercultural y desempeño bajo presión.
Por eso digo que el inglés no es un trámite.
Es parte de la arquitectura de tu proyecto internacional.
Elegir mal esa base no retrasa; puede costarte la oportunidad completa.
Elegirla bien, en cambio, habilita el resto de la ruta.
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