Entre las distintas reuniones sostenidas en los últimos días, una en particular permitió confirmar una tendencia que ya se viene observando con claridad en la región.
La conversación fue con un profesional chileno del sector minero, quien actualmente evalúa migrar a Canadá junto a su familia como una decisión estratégica de vida y proyección laboral. Lejos de tratarse de un impulso individual, su análisis refleja un escenario regional en transformación.
Por un lado, el megapuerto de Chancay en Perú ya no puede entenderse solo como un proyecto de infraestructura. Su escala, financiamiento y orientación directa hacia Asia están redefiniendo el eje logístico del Pacífico sur y reposicionando a Perú como un nodo clave del comercio internacional. Este movimiento obliga a países como Chile a replantear su estrategia si no quieren perder competitividad en las cadenas globales de valor.
En paralelo, emerge otro fenómeno menos visible pero igualmente relevante: la acumulación de talento venezolano en diáspora. Profesionales que hoy se desempeñan en Norteamérica, Europa y otros mercados desarrollados están incorporando experiencia internacional, estándares laborales y redes globales que, bajo ciertos escenarios, podrían modificar los equilibrios regionales en el mediano plazo.
Ambos procesos convergen en una misma conclusión: la competencia ya no es local. Infraestructura, talento e internacionalización se han convertido en variables decisivas. En este contexto, para muchos profesionales latinoamericanos —especialmente en sectores estratégicos como la minería— internacionalizarse deja de ser una aspiración y pasa a ser una decisión racional y preventiva frente a un entorno cada vez más exigente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario